sábado, 3 de septiembre de 2011
viernes, 2 de septiembre de 2011
lunes, 15 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
jueves, 4 de agosto de 2011
Gustavo Arango regresa al origen
Presentación en la Librería Ábaco, el viernes 5 de agosto a las 6 pm.
Universidad de San Buenaventura, Martes 9 de agosto, a las 3 pm.
Aquí un perfil de Manuel Lozano Pineda para la revista Viernes, de El Universal.
Durante los ochos años que Arango trabajó en este medio dejó una huella en la vida cultural de la ciudad. Como editor, hizo del suplemento Dominical una de las publicaciones más dinámicas e importantes del país. Esta labor le mereció, junto con Gustavo Tatis Guerra, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 1992, al mejor trabajo cultural en prensa. Como periodista, Arango publicó numerosas crónicas y perfiles de calidad literaria. Algunos de esos trabajos han sido incluidos en antologías y le merecieron distinciones locales y nacionales. Como profesor universitario y director de talleres de escritura creativa, influyó en varias generaciones de cartageneros y contagió en ellos su amor por las letras. Como columnista de opinión, llegó a ser uno de los comentaristas más leídos de El Universal, a través de un seudónimo, Wenceslao Triana, que aún hoy es de grata recordación en la ciudad. Al lado de estas múltiples tareas, Arango seguía trabajando en su obra literaria, publicó dos libros de cuentos y la crónica novelada, Un ramo de nomeolvides, que se ha vuelto un texto obligado para entender los inicios de Gabriel García Márquez como escritor.
La publicación de Un ramo de nomeolvides le abrió a Gustavo Arango las puertas de la academia norteamericana. Una entusiasta recomendación del escritor argentino Tomás Eloy Martínez, y de su esposa Susana Rotker, le permitió viajar a los Estados Unidos, en 1998, y hacer estudios de doctorado en literatura en la Universidad de Rutgers, en New Jersey. Hoy en día es profesor asociado de la Universidad del Estado de Nueva York, en Oneonta, una pequeña ciudad en las montañas, tres horas al norte de la Gran Manzana.
Durante los doce años que Arango ha vivido en los Estados Unidos ha publicado más de diez libros en distintos géneros: cuento, novela, periodismo y estudios literarios. Hace cinco años volvió a Cartagena a presentar su novela El país de los árboles locos. Ahora regresa a presentar otra novela, El origen del mundo, con la que ha empezado a recibir reconocimiento internacional.
El origen del mundo ganó el año pasado el Premio Bicentenario de Novela, convocado por Ediciones B, México. Fue presentado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara con un despliegue que pocos escritores colombianos han recibido en el país azteca. En mayo pasado apareció la edición colombiana de esta novela que nos cuenta la historia de Magnífico Delgado, un profesor que vive en “el País del Sueño” y no puede evitar enamorarse de sus alumnas, en especial cuando las mira entregadas al placer de la escritura. Las primeras críticas de la novela se han concentrado en la alta calidad de su lenguaje y en las múltiples lecturas que permite. Arango se presentará el 5 de agosto en la Librería Ábaco y visitará varias universidades de la ciudad. De esta manera compartirá su triunfo literario con esta ciudad que ocupa un lugar privilegiado en sus afectos y donde Arango empezó su carrera como escritor.
Universidad de San Buenaventura, Martes 9 de agosto, a las 3 pm.
Aquí un perfil de Manuel Lozano Pineda para la revista Viernes, de El Universal.
Gustavo Arango regresa al origen
Por Manuel Lozano Pineda
La carrera literaria de Gustavo Arango ha estado estrechamente ligada a la ciudad de Cartagena. A comienzos de la década del noventa, Arango llegó desde su natal Medellín, dispuesto a hacerse escritor en esta ciudad que le había fascinado desde niño. Traía también el sueño de trabajar en El Universal, el diario donde, cuarenta años atrás, García Márquez había empezado su carrera como periodista.
Durante los ochos años que Arango trabajó en este medio dejó una huella en la vida cultural de la ciudad. Como editor, hizo del suplemento Dominical una de las publicaciones más dinámicas e importantes del país. Esta labor le mereció, junto con Gustavo Tatis Guerra, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 1992, al mejor trabajo cultural en prensa. Como periodista, Arango publicó numerosas crónicas y perfiles de calidad literaria. Algunos de esos trabajos han sido incluidos en antologías y le merecieron distinciones locales y nacionales. Como profesor universitario y director de talleres de escritura creativa, influyó en varias generaciones de cartageneros y contagió en ellos su amor por las letras. Como columnista de opinión, llegó a ser uno de los comentaristas más leídos de El Universal, a través de un seudónimo, Wenceslao Triana, que aún hoy es de grata recordación en la ciudad. Al lado de estas múltiples tareas, Arango seguía trabajando en su obra literaria, publicó dos libros de cuentos y la crónica novelada, Un ramo de nomeolvides, que se ha vuelto un texto obligado para entender los inicios de Gabriel García Márquez como escritor.
La publicación de Un ramo de nomeolvides le abrió a Gustavo Arango las puertas de la academia norteamericana. Una entusiasta recomendación del escritor argentino Tomás Eloy Martínez, y de su esposa Susana Rotker, le permitió viajar a los Estados Unidos, en 1998, y hacer estudios de doctorado en literatura en la Universidad de Rutgers, en New Jersey. Hoy en día es profesor asociado de la Universidad del Estado de Nueva York, en Oneonta, una pequeña ciudad en las montañas, tres horas al norte de la Gran Manzana.
Durante los doce años que Arango ha vivido en los Estados Unidos ha publicado más de diez libros en distintos géneros: cuento, novela, periodismo y estudios literarios. Hace cinco años volvió a Cartagena a presentar su novela El país de los árboles locos. Ahora regresa a presentar otra novela, El origen del mundo, con la que ha empezado a recibir reconocimiento internacional.
El origen del mundo ganó el año pasado el Premio Bicentenario de Novela, convocado por Ediciones B, México. Fue presentado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara con un despliegue que pocos escritores colombianos han recibido en el país azteca. En mayo pasado apareció la edición colombiana de esta novela que nos cuenta la historia de Magnífico Delgado, un profesor que vive en “el País del Sueño” y no puede evitar enamorarse de sus alumnas, en especial cuando las mira entregadas al placer de la escritura. Las primeras críticas de la novela se han concentrado en la alta calidad de su lenguaje y en las múltiples lecturas que permite. Arango se presentará el 5 de agosto en la Librería Ábaco y visitará varias universidades de la ciudad. De esta manera compartirá su triunfo literario con esta ciudad que ocupa un lugar privilegiado en sus afectos y donde Arango empezó su carrera como escritor.
martes, 2 de agosto de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
Video de la presentación de El origen del mundo
Presenta Jorge Consuegra, de Libros y Letras.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=8EGJOr-c_-Y
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=8EGJOr-c_-Y
jueves, 23 de junio de 2011
Tiramisú
Tiramisú:
Him. ¿Por qué soy el único que puede verte y escucharte?
Her: Porque cuando morí yo estaba pensando en ti y tú estabas pensando en mí.
martes, 14 de junio de 2011
El secreto de El Divino
El secreto de El Divino
Pocas veces se encuentra una opinión tan unánime como la
que ha perdurado entre los críticos sobre José María Vargas Vila: todos
coinciden en que era un pésimo escritor. Ilegible, pomposo, vacío, rimbombante,
fatigoso, vacío, cantinflesco, “adolescente con todo lo malo de la
adolescencia…” El único mérito que se le reconoce fue su talento para el
insulto. Borges destaca unas frases suyas contra Santos Chocano —“Los dioses no
permitieron que deshonrara el patíbulo… Sigue vivo, después de haber fatigado
la infamia”—, y agrega que es “la injuria más esplendida que conozco: injuria
tanto más singular si consideramos que es el único roce de su autor con la
literatura”.
La infamia de su estilo no impidió que Vargas Vila fuera
el escritor hispanoamericano más famoso y vendido de comienzos del siglo 20.
Sus libros eran publicados en ediciones de lujo por prestigiosas casas
editoriales de Europa —Bouret y Sopena- y contaban con la publicidad de estar
incluidos en el índice de libros prohibidos por la iglesia. Al autor lo rodeaba
la leyenda: a los veinte años había denunciado a un cura por frecuentar las
camas de sus estudiantes y tuvo que exiliarse de Colombia; al parecer fue
expulsado de los Estados Unidos por sus ideas “anti yanquis”; vivía en Europa
—en París, Roma, Madrid o Barcelona— en medio de refinamientos decadentes. Sus
lectores lo llamaban ‘El Divino’. Vargas Vila influyó en personajes como Jorge
Eliécer Gaitán, Juan Domingo Perón y hasta Pablo Neruda. Malos y todo, a
ochenta años de su muerte, sus libros aún se siguen vendiendo en las esquinas.
Hago eco de las críticas, porque hace poco descubrí que
están equivocadas. Tanta unanimidad en el rechazo resultaba sospechosa. Ahora
puedo afirmar que Vargas Vila fue un escritor incomprendido, que es posible que
nunca se valore en sus justas proporciones, por la simple y sencilla razón de
que su obra maestra no ha sido publicada. Al momento de morir, en mayo de 1933,
Vargas Vila dejó escrito un diario íntimo de cuatro mil quinientas páginas. La
historia de ese diario parece una novela de aventuras. Lo heredó Ramón Palacio
Viso, su secretario, quien tras la muerte de Vargas Vila se fue a vivir a Cuba
con su esposa. Luego estuvo en otras manos. Años después, el gobierno cubano
impidió que los diarios salieran de la isla. Ahora reposan en bodegas del
Estado y hasta se habla de un complot, que implica a García Márquez, para que
no se conozcan y no le hagan sombra al Nobel colombiano.
Hasta ahora sólo han aparecido dos libros con fragmentos
del diario. Consuelo Triviño recibió permiso de Fidel Castro para asomarse a
esas páginas y decidió concentrarse en lo anecdótico, a pesar de que Vargas
Vila insiste en que los hechos no le importan. La segunda selección, transcrita
antes de que el diario fuera confiscado, muestra un Vargas Vila en constante
agonía, preparándose para la muerte y la inmortalidad. Queda la sensación de
que ninguna de las dos selecciones nos ofrece el Vargas Vila completo.
Podemos, sin embargo, ver allí la soledad de la fama, la mirada descarnada
sobre los contemporáneos, el desprecio de sus propias obras, la pequeñez y los
delirios de grandeza de un hombre que era consciente de estar haciendo en la
sombra su obra más importante.
Tal vez nunca conoceremos por completo el monumento que
Vargas Vila talló en secreto, a espaldas de la fama. Pero a través de los
fragmentos es posible vislumbrar que aquel hombre escribió el testimonio vital
más ambicioso que jamás haya emprendido un hijo de estas tierras: un esfuerzo a
la altura de las obras de Pepys, Rousseau, Proust o el mismo San Agustín. Quizá,
después de todo, Vargas Vila era mucho más ‘Divino’ de lo que todos, incluso él
mismo, podríamos haber pensado.
Publicado en Vivir en El
Poblado el 14 de junio de 2011.
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