martes, 22 de diciembre de 2015

Muchos libros de regalo

El periódico El Colombiano pregunta a un grupo de escritores 
qué libros regalarían y cuál fue el primer libro que recibieron de regalo.

















lunes, 21 de diciembre de 2015

El corazón del amado

La columna de Vivir en El Poblado


El Lord de Councy, vasallo del Conde de Champagne, era uno de los hombres más apuestos y admirados de su tiempo. Amaba con pasión desaforada a la esposa del Lord du Fayel y tenía la fortuna de ser correspondido por la dama. La mujer se llenó de tristeza cuando supo que su amado  había resuelto acompañar al Rey y al Conde en las guerras de Tierra Santa, pero decidió no oponerse a su voluntad. Pensó que la distancia haría que las sospechas de su esposo se disiparan.
Cuando llegó el momento de partir, los amantes se reunieron en secreto y llenaron el encuentro de ternuras y de lágrimas. Antes de dejarlo ir, la dama le dio de regalo a su amado un anillo, unos diamantes y un lazo de seda entretejida con su pelo y adornado perlas. Según era costumbre en aquel tiempo, los soldados ataban lazos como ese al casco de su armadora, para armarse de valor y también recibir protección en la batalla. El joven aceptó gustoso el regalo de  su amada, prometió volver lleno de gloria y se marchó a la guerra.


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viernes, 4 de diciembre de 2015

Reverendos



La historia de los títulos de nobleza revela un rasgo siempre notorio de la naturaleza humana. Cuenta Disraeli que el título de “Ilustre” empezó a utilizarse en tiempos del emperador Constantino, para referirse a aquellos de reputación espléndida en las armas o en las letras. Al principio sólo los soldados más valientes recibieron ese título. Tan alta era la distinción que no podía ser heredada por los hijos de quien recibiera el título. Pero con el tiempo fue perdiendo su importancia y todo hijo de príncipe era considerado “Ilustre”. Cuando el título de ilustre empezó a perder su lustre, los italianos empezaron a llamar a sus emperadores “Superilustres”, pero ese título reforzado no tuvo mucha acogida y pronto dejó de usarse. Para el siglo 19, ya el título de “Ilustre” había dejado de usarse para hablar de méritos militares y era común usarlo para referirse a los poetas. 

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