viernes, 29 de enero de 2016

La miel de los días

La columna de Vivir en El Poblado.



En su Vida de San Josafat, cuenta Juan Damasceno que un hombre iba huyendo de un furioso unicornio que sólo con sus bramidos hacía temblar los montes y resonar los valles. El hagiógrafo omite explicar las razones de esa furia y la existencia misma del animal quimérico. Lo cierto es que el peligro era grande y, por andar mirando atrás a su perseguidor, aquel pobre desgraciado no advirtió a dónde iba y cayó en una oscura hondonada.





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