jueves, 26 de septiembre de 2019

Tibieza evocada

La columna de Vivir en El Poblado



   El frío empieza a acomodarse en mi Siberia. Invita al estudio, al trabajo, a las actividades recogidas. En cuestión de semanas viviremos bajo cero. Con los años, el cuerpo se ha habituado a esas temperaturas que congelan las orejas y las yemas de los dedos, que convierten las palabras en nubes de vapor. La experiencia ha enseñado que la soledad y los anocheceres cada vez más tempranos resultan llevaderos si uno trae consigo el calor de lugares y seres queridos.






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