viernes, 15 de abril de 2016

La casa maldita

La columna de Vivir en El Poblado


       Cuenta Emile Gaboriau que el vizconde de B era un joven amable y encantador. Vivía satisfecho y libre de privaciones, gracias a la renta modesta que sus difuntos padres le  habían dejado. Pero, como no hay dicha completa, el pobre muchacho recibió la noticia de que un tío millonario le había dejado una enorme fortuna. La herencia que recibió el vizconde incluía un edificio en la Rue de la Victoire, con veintitrés apartamentos, que producía una renta siete veces más grande que la que el muchacho estaba acostumbrado a recibir. 








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