domingo, 17 de febrero de 2013

Carta a un aprendiz de novelista

Has venido a buscar mi consejo cuando no lo necesitas. Pero el miedo te acorrala cuando faltan dos páginas y quizá pueda servirte para algo que te diga muchas cosas que ya sabes de la rara devoción que te ha hecho preferir la soledad y la fatiga. Tú mismo has sido tu maestro a lo largo de este lustro que ocupaste en crear esa historia de vacío y estupor. Te moviste por terrenos inciertos, muchas veces creíste comprender lo que tenías entre manos para caer nuevamente en la confusión. Viste con asombro e impotencia la forma como esa historia se extendía y encogía, sometida a fluctuaciones inexplicables.

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Nueva York Digital

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