jueves, 23 de enero de 2014

Jeremiah de Saint Amour


     Enseño una clase que será memorable. Con doce estudiantes leeremos las novelas ‘cartageneras’ de García Márquez y visitaremos los escenarios de esas novelas. Así he regresado a El amor en los tiempos del cólera. Siempre me pregunté por qué García Márquez empieza su novela favorita con la muerte dos  personajes que no parecen importantes: el Domingo de Pentecostés, el doctor Juvenal Urbino entra a la habitación donde se halla el cadáver de Jeremiah de Saint-Amour –el exiliado antillano con quien solía jugar ajedrez– y percibe un olor de almendras amargas que le recuerda el destino de los amores contrariados. Horas después, el mismo Urbino encontrará su propia muerte. Si me hubieran preguntado hace unas semanas por El amor en los tiempos del cólera, habría dicho que es la historia de un amor –el de Fermina y Florentino– que tarda más de medio siglo en florecer. Quizá no habría mencionado a Juvenal Urbino ni a Jeremiah de Saint-Amour. Ahora pienso que la relación de esos dos es uno de los rasgos más hermosos de esta novela inagotable.

Leer la nota completa en Vivir en El Poblado.

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