jueves, 17 de julio de 2014

Celebración de un poema - la columna de Vivir en El Poblado



Uno podría escribir largos volúmenes, valorando las diversas dimensiones del poema y, por mucho que escribiera, le quedaría faltando. Porque un poema perfecto es la expresión de lo inefable, de aquello que no es posible expresar con las palabras.

Podríamos mirar sus relaciones con el tiempo, la manera como todo se detiene cada vez que volvemos a habitarlo. Porque un poema perfecto consigue que escapemos de la trampa mortal que es el tiempo y permite que tengamos atisbos de eternidad.


Podemos seguir fascinados la ingravidez, el vuelo, que recorre las líneas del poema. Como si por un instante se hubieran roto las amarras que nos mantienen cautivos de la tierra. Podemos mirar y mirar miles de veces el contrapunto final, el furioso regreso a la tierra para tomar un impulso con avidez de cielo.

Leer el texto completo en Vivir en El Poblado

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