jueves, 31 de julio de 2014

El feo durmiente - La columna de Vivir en El Poblado


                                                                                                                                                            Foto http://bib-on-the-sofa.blogspot.com/

         Hace un mes comentaba un texto medieval donde está resumido lo que puede decirse sobre el tema del amor. No dejé de anotar que El romance de la rosa  era el relato de un sueño que luego se cumplió. Los sueños me interesan. Siempre me han intrigado. Pero me iré de este mundo sin entender lo que son.

Mis amigos psicólogos recurrirán al loco de Freud para decir que los sueños son deseos reprimidos, pequeñas neurosis, basuritas mentales que procesamos de noche para poder seguir siendo sensatos. Mis amigos supersticiosos esgrimirán, por su parte, el último diccionario de sueños y me dirán solemnes que las bodas anuncian  funerales y que la mierda es oro.  La idea, por supuesto, es refugiarse en la fantasía de tener todo explicado. ¿El agua? Sí, claro: dos de hidrógeno y uno de oxígeno. ¿La vida? Pan comido: ciertas formas del ácido desoxirribonucleico. ¿Una mariposa negra? Cuidado, viene una mala noticia. 

Leer el texto completo en Vivir en El Poblado

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