miércoles, 24 de septiembre de 2014

La más perendeca - La columna de Vivir en El Poblado

Calle Barbacoas-Medellín. Foto El Tiempo. 


Empeñada en ser la primera del mundo en todo –así sea contratando desocupados virtuales para que la ciudad tenga más votos que habitantes–, Medellín reaccionó con comprensible nerviosismo al título de “burdel más grande del mundo” concedido por uno de sus habitantes –que a lo mejor sabe de lo que habla– y ratificado por un medio de comunicación europeo –que a lo mejor investiga lo que divulga. La reacción oficial no se hizo esperar. Las autoridades dijeron que los periodistas extranjeros habían sido tendenciosos. En un análisis digno de doctores en letras, señalaron que el testigo que inspiró el título en realidad no dijo que Medellín fuera el burdel más grande del mundo. Según los doctos doctores, la frase textual era que “si a Medellín le pusieran un techo sería el burdel más grande del mundo”, por lo que –según ellos–mientras no tenga techo, Medellín no puede recibir ese título.

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