jueves, 9 de octubre de 2014

Lanza del Vasto - La columna de Vivir en El Poblado




Cuando era muy joven, el escritor y místico franco-italiano Lanza del Vasto llegó a la biblioteca de su universidad y, con un aire optimista y decidido le dijo al bibliotecario: “Quiero leer a Santo Tomás”.
El bibliotecario lo miró con una mezcla de sorna e incredulidad.
“¿Está usted seguro?”, le preguntó.
“Sí”, dijo Lanza del Vasto.
El bibliotecario lo condujo a un cuarto y movió su mano en dirección a una enorme estantería:
“Todo esto es Santo Tomás”.
Para ocultar su desconcierto, Lanza del Vasto agregó: “Quiero la Summa Teológica”.
El bibliotecario siguió sonriendo y le mostró una hilera de treinta libros.

“Quiero el volumen dedicado a la Santísima Trinidad”.

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