jueves, 29 de enero de 2015

Los libros de Juan - La columna de Vivir en El Poblado



   De todos los libreros de este mundo, me gustan los que saben lo que ofrecen. Hoy en día son pocos. Parecen animales en vías de extinción. Estos bichos no creen en modas ni bestsellers.  Han hallado refugio en las librerías de viejo. Saben que el tiempo suele ser el mejor crítico y se envanecen de hacer justicia y de corregir sus inevitables descuidos. Leen a sus clientes y recetan –como médicos de almas– los libros que necesitan.

  Hace un par de semanas me encontré con uno de estos raros especímenes. Su nombre es Juan, y hay algo de lección de estilística y poesía en el hecho de que su librería se llame: “Los libros de Juan” (también hay perversidad).  Hace poco se mudó de esa tierra de nadie que es el centro y ahora ocupa una casa completa en un sector residencial. Es activo en las redes sociales. Se la pasa tentando con fotos de los libros que le han llegado, con el asombro de sus prestigiosos visitantes frente a los incunables que ha  acopiado. Visitar su librería puede cambiarle a uno la vida. 


Leer el texto completo en Vivir en El Poblado.



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