jueves, 28 de agosto de 2014

Los pasillos de la libertad - La columna de Vivir en El Poblado



    El Vendedor de Fantasías sabía lo que hacía. Cada semana llegaba con el nuevo tomo de la Biblioteca Básica Salvat, lo ponía en los estantes del multimueble y se ocupaba de otras cosas. Nunca me dijo que leyera, pero caí en la trampa. El primer libro que leí porque me dio la gana, sin que fuera una recomendación o una tarea, fue Las aventuras de Tom Sawyer.  Elegir ese libro y recorrerlo ha sido uno de los actos más libres y decisivos de mi vida.

    Estaba en quinto de primaria cuando intenté leer El otoño del patriarca.  No llegué lejos en la lectura. Sólo entendí que unas vacas se comieron unas cortinas y se metieron a un balcón. Pero encontrar ese libro en la biblioteca, prestarlo y tratar de leerlo me hizo sentir libre, poderoso, conectado con las cosas de veras importantes que pasan en este mundo.


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