jueves, 21 de mayo de 2015

Las dos muertes de Óscar Collazos

La columna de Vivir en El Poblado

 Las primeras noticias de Collazos me llegaron hace como treinta años, cuando yo empezaba a calcular qué tan alto podría arrojar el chorro de mis ambiciones literarias. Eran los años de la universidad y los aprendices de escritores vivíamos atentos a lo que hacían los que nos antecedieron. Lo de García Márquez era único. Detrás y a su lado iban otros igual de admirables. Lo de Óscar Collazos parecía la osadía del boxeador que no tiene nada que perder. Se había atrevido a polemizar nada menos que  con Cortázar y no le fue tan mal.

Su historia es ejemplar. Había nacido en Bahía Solano, un pueblo del Pacífico colombiano con más nombre que presencia. Allí vivió hasta lo siete años y recibió la influencia de los cantos, los usos, la cultura del África arraigada en nuestras selvas.





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