viernes, 9 de octubre de 2015

Riesgos profesionales

La columna de Vivir en El Poblado 



   “Aquellos que han trabajado con más celo por instruir a la humanidad son los que más sufrimiento han padecido por culpa de la ignorancia; y los descubridores de nuevos caminos en las ciencias y en el arte raras veces han vivido para ver sus propuestas aceptadas por el mundo”. La afirmación es de Isaac Disraeli (1766-1848), padre del primer ministro inglés y modelo del personaje que decide vivir entre libros, en lugar de andar metido en el juego de poderes y de intrigas que es la vida en sociedad.


       Disraeli escribió obras deliciosas, entre ellas “Un ensayo sobre la personalidad literaria”, “Calamidades de los escritores”, “Disputas entre escritores” y, la más popular, “Curiosidades de la literatura”, un tratado de 1.800 páginas que no tiene página aburrida. A este último le tenía el ojo echado desde hace un año, pues la librería de viejo que está cerca de mi casa tenía una hermosa edición de 1865 en cuatro volúmenes. Fue preciso hacer algunos sacrificios para poder llegar con el dinero donde mi amigo el librero y pedirle esa joya que a nadie más le había interesado. Desde entonces vivo mis días esperando la noche para volver a meterme en ese mundo fascinante de los libros.





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