jueves, 8 de agosto de 2013

El atardecer de los magos


   Las entrevistas a escritores empiezan a aburrirme. Tal vez me estoy volviendo viejo pero, cuando encuentro al autor de turno diciendo cosas del tipo “yo no busco, encuentro”, “la escritura no sólo es inspiración”, “uno tiene que encontrar su propia voz”, o cualquier otra babosada, entiendo y admiro la decisión que tomó Salinger de alejarse del ruido que producen los medios.

  Alguna vez quise escribir un tratado sobre la entrevista como género de ficción. Quería demostrar que el autor se inventa a sí mismo frente al entrevistador. También quería decir que la entrevista literaria fue un fenómeno del siglo XX, que tuvo su auge y decadencia en cuestión de pocas décadas. Pero la muerte de Susana –mi cómplice en esa idea– dejó el estudio en veremos o, mejor, en no veremos.

  Recordé mi tratado cuando leí en estos días El retorno de los brujos, un libro que toda la vida me había intrigado. 

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