martes, 31 de marzo de 2015

Un discurso literario

Sigue la arqueología para el tercer volumen de Morir en Sri Lanka.
Aquí un discurso leído frente a la clase, en quinto de bachillerato (1980). Era una actividad de la clase de español. Los compañeros de clase debían escribir los títulos de obras literarias que identificaran en el discurso.



Copartidarios:
Nos encontramos aquí reunidos para hablar de los muchos problemas que nos aquejan y para que ustedes me elijan como sucesor de El Señor presidente de la Sociedad de títulos de obras literarias.
Son tantos los problemas que nos aquejan, que podría decirse que la vida es sueño o, mejor, que es una pesadilla.
El tránsito es como un gran holocausto, pues es casi una odisea cruzar las calles, en especial mientras llueve.
Al hablar de la inseguridad, pensamos que son sólo narraciones extraordinarias, pero no es así, pues tal parece que el día señalado para el fin del mundo se estuviese acercando.
La palabra que les dirijo puede ser un poco aburridora, pero es por la mala hora que escogí. Sin embargo, deben ustedes recordar que así hablaba Zaratustra.
Por eso, amigos, digamos adiós a las armas y atendamos el llamado de la selva, pues en la vorágine está el futuro económico del país. Si logramos explotar nuestras riquezas tendremos el siglo de las luces de las lámparas de petróleo.
Un consejo que les doy es que cuando tengan que decidir entre la guerra y la paz, mejor escóndanse en el túnel, antes que matar al prójimo, pues si matan a otros hombres quedarán marcados de por vida con las palabras crimen y castigo en su consciencia.
En cuanto a la economía, debo recordarles que nuestras dos grandes riquezas, la piel de zapa y las raíces de plátano las debemos cuidar y no acercarlas para nada a la ciudad y los perros.

Para terminar, Platero y yo les decimos que vuelvan a las urnas para acabar con esos cien años de soledad electoral en que todos han votado en blanco y voten por nosotros para evitar así la decadencia de occidente y celebremos juntos nuestro triunfo con un aire de tango.


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